Flores en la habitación, un upgrade negociado o una botella esperando. Lo coordinamos con el hotel sin que ustedes tengan que pedirlo.
Casi todos los hoteles tienen algún gesto para recién casados, pero muy pocos lo activan solos. Si nadie avisa, la pareja llega, hace check-in normal y se entera al final del viaje de que había un detalle disponible.
Nosotros lo pedimos por escrito al confirmar la reserva y volvemos a recordarlo dos días antes de la llegada. Suele ser decoración de la cama con flores, una botella de espumoso, un desayuno en la habitación o un upgrade sujeto a disponibilidad.
También funciona al revés: si uno de los dos quiere darle una sorpresa al otro —una cena, un masaje, un fotógrafo esperando en la playa—, se coordina con nosotros y el otro no se entera hasta que pasa.
Les armamos una propuesta hecha para ustedes, sin costo y sin compromiso.