
Cruceros
Caribe, Mediterráneo o islas griegas sin deshacer maletas ni correr a un aeropuerto cada tres días.
El crucero resuelve algo concreto: ver cinco lugares sin empacar cinco veces. Para una pareja que quiere Santorini, Mikonos y Atenas en diez días, muchas veces es más cómodo y más barato que encadenar ferris y hoteles.
Lo que hay que mirar con lupa es el camarote y la naviera. Un interior sin ventana en un viaje de siete noches se siente distinto a una suite con balcón, y hay navieras muy orientadas a familias con niños que no son el plan para una luna de miel.
Camarote, comidas principales, espectáculos y buena parte de las actividades a bordo. Las bebidas, las especialidades gastronómicas, el spa, el wifi y las excursiones en puerto suelen ir aparte —conviene comprar el paquete de bebidas antes de embarcar, cuesta menos—.
En un crucero de luna de miel el balcón es de las pocas cosas donde vale la pena estirar el presupuesto: es el espacio propio del viaje. Los camarotes interiores rinden mejor en itinerarios de puerto en puerto donde casi no van a estar a bordo.
Nunca programamos el vuelo el mismo día del embarque. Si el vuelo se retrasa, el barco no espera. Una noche de hotel antes en Miami, Barcelona o Roma es el seguro más barato de todo el viaje.
Les armamos una propuesta hecha para ustedes, sin costo y sin compromiso.